UNO

"Cuando UNO escribe, el lector es UNO." - Jorge Luis Borges

21 diciembre 2005

La Mala Educación

Va de pelis, pero no de esa precisamente, aunque el título vaya al pelo.

Entro en el cine con mi mujer a ver "El exorcismo de Emily Rose", película basada en hechos reales, y recomendada para mayores de 18 años. Claro, una recomendación no implica obligatoriedad, así que no me extraña, no mucho, ver a dos niños (no, ni chavales ni jovenes, niños de 11 o 12 años) delante mío en la cola de las palomitas. Sé que van a ver esa película porque llevan las entradas en la mano. Bueno...

Una vez en la sala observo a varios grupitos de niñ@s y jovencit@s charlando despreocupadamente, riendo, armando un poco de gresca. No importa, no han empezado ni los anuncios previos, aunque con los anuncios no se calman, ni con los trailers. Bueno, al menos espero que se callen cuando empiece la película. Y, sí, lo hacen. Pero por poco rato...

Resulta que esa película, a pesar de tener cuatro o cinco escenas de impacto, no es de miedo, que por lo visto es lo que esperaban l@s niñat@s de las narices, ya que en cuanto empezó el nudo de la película, un juicio, empezaron los murmullos, las risas, las voces, los lanzamientos de palomitas, etc., acompañados de los siseos y las voces pidiendo silencio del resto de espectadores que sí querían ver la película.

Por lo visto, los nenes se aburrían. Van al cine a que los maten de miedo, a pegar cuatro gritos a placer, pero cuando se equivocan, cuando se han dejado engañar por un trailer más o menos bien montado con los cuatro golpes de efecto, cuando no se han tomado la molestia de informarse o de ni siquiera preguntar antes de ir a ver la película, quienes pagan su error son el resto de espectadores de la sala, esos que quieren ver la película, los que han ido sabiendo qué tipo de película van a ver.

Chic@s maleducad@s e irrespetuos@s a l@s que no les importa que otras personas se hayan gastado un buen dinero (12 €, o lo que es lo mismo, 2.000 pelas) para poder disfrutar de una buena película. Si no te gusta, te vas de la sala y dejas verla a los que sí les gusta.

El caso es, como dice Sabina,
que no disfuté, que no vuelvo más.
Para colmo, sólo me falta oir a uno de los imberbes espetar, saliendo de la sala:
Bah, qué asco de película, qué dinero más mal gastado...
Yo podría haber dicho, para que me oyera, algo similar:
Bah, que asco de mocosos maleducados, qué forma de tirar el dinero...
pero sólo tenía gana de decirle cuatro tonterías, así que me callé.

Bueno, ya la alquilaré en DVD cuando salga y la veré tranquilamente en casa. Y, por sacar algo bueno de todo esto, la enseñanza es: no vayáis al cine en sesiones de tarde, se llenan de mocosos maleducados, y tu disfrute de la peli dependerá de ellos.

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